17/8/12

CUERPO AJENO


Tengo mi cuerpo despojado.
Te lo muestro
Sigo su camino
de sones interrumpidos.

A veces no creés
a mi cuerpo.
Su lenguaje de gestos truncos
marchitan tus alas.
A tu pesar
te sigue en la calle.

A veces no creo
a mi cuerpo
su esperanza del día y el sol
continente de mares.
No creo a mi cuerpo
a mi pesar
-con riesgo de perder mi tronco-.
Mis piernas huyen
para no tocarte.

Huir de tus pestañas
tus pies-espadas
tu cuna de peces sombreados.
No es mi arte.

                                Busco mi arte
                                sin fracturas.

Intento abarcar
la ladera
sus rocas escarpadas
tener la síntesis
de la nube.

Puedo mentir al amanecer.
Brindarte la leche y el vino
de las mesas falsas
acunar muertes ígneas.
Pero anochece.
                                -¡corré!-
anochece
y caen mis vestiduras.

Mi cuerpo no es mío.
Crece sin sombras
ta despojado
en el umbral de la muerte.
Anochece.

13/8/12

RESPIRAR A TRAVÉS DE LAS LLAVES


 
















Te llamarán a través de las puertas
y nadie sabrá nada.
Dónde estás.
Tu voz quedará en las llaves.
Pero no oirán
ni siquiera los días de luz
ni cimas de razón o claridad.
Te adivinarán dios o silencio
una sombra tenue tras el árbol
un enigma bajo la piedra.
Y no sabrán de vos
ni de tus huesos transparentes.

                hundir el ojo
                al azar
                cuánto y qué poco
                y cuánto
                esto no se sabe.

Las muertes son tan pequeñas
tan pequeñas las sombras
y las sillas tan quietas
y los bancos sin plazas.

                nadie advierte
                esta abertura
                este hueco
                ojal sin hilo

Y nadie ve
 el sutil anuncio.
Las caras
asilan muertes.

23/7/12

LOS SIMULACROS

Las personas muestran sus estados larvales
respiran según el otro
fingen la existencia.
Exhiben sus alas de tornasol virtual
vuelan hacia la supuesta misión
y su estela es de vacío.

Cuando no se ve verdad
lo justo parece desafortunado
lo que vale es la cáscara del ser.
La ausencia del fruto esencial
bajo las miradas de los sombreros
el aparente bien bajo el talit*
y la barba -que no habla de la benevolencia de Hashem**-.
Las palabras de los que dictaminan
suenan huecas
se quiebran en un espejo
que sólo devuelve un reflejo de lo que no es.
-Rebe, si estuvieras acá-

La amalgama de discursos
no entran en la sangre
resbala sobre la piel ávida
el sudor crece y se expande
pero no se ve.
Lo pnimi*** es sólo un concepto.
Ayuno de amor al prójimo.

Hay un hombre justo que sufre
y calla.
Hay un hombre justo que los mira
y calla.
-¡Rebe, si estuvieras acá!

El latido se ahoga
de tanta individualidad
nadie se atreve a decir la palabra
que entra y enlaza el corazón.
Andan con recato aparente
el silencio típico del cobarde
que teme perder su pedestal
desde donde adora y es adorado.

La verdad se enferma bajos los atuendos
y las mangas largas de unas cuantas existencias.

*talit: manto de rezo
**Hashem: el nombre, refiriéndose a Di´s
***pnimi: lo interno

25/6/12

AUSENCIA DE PALABRA












El latido resbala lento
hasta el piso.
Adolece de palabra.
Flota débil entre voces,
vorágine sin isla.
Trepa árboles nudosos
que lo nutren de verde-verde.
Choca con ángulos estremecidos
y se redondea en ocio vagabundo.
Cae por huecos azulados
y paraliza su ritmo.

Sin la palabra.

Salta, ebrio de ventanas
hasta la garganta.
Rebuzna. Grita.
Sitia el nudo negro
que tiraniza su encierro.

Mata la palabra.

Se acurruca entre los huesos
y las redes venosas.
Arranca desde los cuerpos
al encuentro de su par,
y en la explosión que anula tumbas
alivia su hambre.
Duerme en las manos.
Devora hormigones de siglos.
Cava túneles en la inmundicia.

Gutural / Sin palabra.



22/6/12

PEZ DE SILENCIO


Pintura de Laura Amar












Tengo un pez de silencio en la boca
que mastico y no digiero.
No lo sostiene mi lengua.
Intento detener su viaje en mis venas.
Invade voraz mi estómago.
Me acecha entre los muslos.

Alivio.
Descansa sobre la mano.
Regalo del mar
que aligera mis aguas.
Tranquilidad infantil
en la cueva marina.

Otra vez ácido en la garganta
la cortina de acero en las pupilas
el hedor en la nariz
el pelo eléctrico que danza cruel.

El pez de silencio asoma.
Me exhibe.
Ama las paredes frías
la muerte de la palabra
la ira del padre demoledor.
Desafía mi vientre.
Ríe espantoso y soberbio.
Me exhibe
en la calle universal
de los desamparados.

19/6/12

HILOS SIN ENLACE


Desde el borde de la mano se extienden hilos.

Se enredan en su terco aislamiento
o entablan conversaciones lánguidas con el cuerpo
abandonado en la celda más remota del tedio.
Atan los pies con las muñecas, y los nudillos
se agotan en el puño que no logra cerrarse ni abrirse.

A veces penetran desde las plantas hasta los pelos
en viaje vertical intenso, casi agresivo,
golpeando el cerebro -máquina. Lo aturden,
lo lubrican para fluir entre el rojo y el azul.
Lo obligan aunque exhale noes redondos.

Otras, hamacan partículas transparentes suaves
que ruedan lentas y aéreas en todas direcciones.
Las envuelven en un clima curvo y blando, descanso
para los ojos asfixiados de tantos silencios.
Un juego. Sólo un juego que se angustia
en la última partida, cuando las pequeñas esferas
estallan en el muro corrosivo del cinismo.

¿Un juego que nadie sabe jugar?

Y los hilos flotan desde el borde de la mano
hacia el origen de qué mar, de qué cielo
-cuál es la pertenencia, cuál el ser y el hombre
unidos en el cuerpo. Todo se corrompe
en la tierra apisonada por siglos.
Bajo los pasos se reproducen voces enterradas.
Su sangre cava túneles desesperados
que se encorvan y enderezan atraídos por la luz-
Una luz –debe haber una luz-
                   -la espera es movimiento
                   pero sigue siendo espera, ya visceral-
Una luz -¿ debe haber una luz?-

Nadie sabe azular paredes que trepan veloces
colgándose de cielos temibles ¿hacia dónde?

Desde el borde de la mano nacen
más hilos tenues, largos, infinitos, sin enlace,
con ansia que aumenta y agobia los huesos trajinados.
A su lado otros bordes de manos tienen agujeros viejos.
Manos grises y secas, sin hilos posibles,
como puertas sin goznes muertas en el piso.

A medio camino la desesperación, el no,
el grito que arranca desde la fuente océano.
Allí se reflejan los ojos espantados y fijos.

17/6/12

EL PERRO ATADO


El perro está atado a la luz
y al amo.

Mira indigente a su protector
con desnudez animal
que lo anula.
Oye llamados
desde el mundo luminoso
pero su hocico de muecas acumuladas
lo obligan a contentar al dueño.

Y está atado a la luz
y al amo.

Sus colmillos de silencio
quieren rasgar la luz
aniquilar al amo
hundirse en un sueño fetal.
Pero debe comer
someterse al hombre
también alimentar su cadena-luz.
En guardia, intuye el mar
en el círculo dorado
sobre su cabeza.

Pero está atado a la luz
y al amo.
Sin fuga posible.