6/1/13

PENDIENTE



Me asaltó un remolino y me tiró en pendiente. Pendiente de mí, de mi origen puesto en la ventana del mundo. Me arrojan el ancla y no la veo, entro en el ojo de la tormenta.
¿Era yo una flor acariciante, intimidad del día develada a tus ojos, y ese temor de morir aferrada a la llanura de la vida que atraviesa los años y las puertas?

¿Alguien ve esta turbulencia que succiona mi cuerpo en pausas lentas, extrae la médula y construye mis pechos, esta vorágine que surge desde mis huesos y me envuelve el sexo?

Ahora suben hombres, sacan boleto, y me llenan de ojos, de humedades invisibles y acicaladas. Corbata, miembro y valija es lo mismo. Crecen agigantados en mi cara y ni rozan mi permanencia. Ordeno a cada uno sentarse y obedecer a su impotencia, desnudo su pobreza de profundidad. Entonces una soga me tira de las manos hacia el costado del mar aéreo del cuerpo. Llueve un alud de piedras preciosas, sin peso; moldean mi tórax y frotan mi lengua con sabores incólumes.

Algún origen tendré entre los cardos y el desierto, los bosques húmedos y las lluvias de la selva. Entre el océano y el cielo puedo estirarme, y nadie sabe la elasticidad de mi piel y de mi alma, a punto de cortarse, sin quebrarse. Pálido habla un fuego que empieza a emerger y tengo el sitio exacto entre las personas. Hundo el índice en la materia y se ablanda. Hasta mis huesos llenan el espacio que habita el alma.

5/1/13

TRIPTICO DE LA MUJER AMANTE





















Uno


Visión primera



Me adentro en tu tronco austero
en nudos angulosos de huesos que no renuncian
a su combate en el mar de la noche.
No me ayuda el verbo para nombrarte.
Un graznido me lleva hacia vos
las modulaciones de las vocales
o lluvias sin anclas en el barro.
Hay hilos de luz de pupila a pupila
un clavarse de uñas en la tierra
gemidos subterráneos y risas áureas.
Exploro tu madera crujiente
en el silencio de tu sangre.
Sudo un poco tal vez
sólo un poco.
Descifro los trazos de tu pájaro de luz.
Lo sigo.
            Me lleva
a mi fortaleza arcaica.
La destruye.
            Me libera
            Buscamos nidos.
 
Dos
Oscilaciones de la enamorada
 
I
La vida no pasa esta puerta.
Estoy ajena a tus ventanas.
Desnudo el papel.
Volcar el mísero fluído
armar palabras planas.
Me falta la sangre.
Quiero mi lapicera
que está en tu bolsillo.
No la quiero en tu bolsillo.
            
            Quiero mi vida
            sentada de cuclillas
            como un felino
            para saltar a tu cuerpo.
 
Me falta la tinta
con la que escribo mis poemas.
 
II
Estoy cansada.
Tu vino no me pertenece
La cama tiene desnudez sexual
y la ventana huele
a noche desierta.
             
                    Mi torax errante del tuyo.

Entera de dolor marino
de estrellas
piedras o espadas.
Quisiera dormir tres árboles
y un lago, una rosa abierta
un pan caliente
un sueño hundido
insistente náufrago.
Quisiera no ver tu luz
            a veces
-y esta lapicera no deja
mi cansancio-
tan cansada de mirar
mis ojos de vidrio.
 
III
Todo me es ajeno.
Esta casa, sus paredes.
Me muero de amor sin elegir.
Mis huesos siguen tu rastro tu perro
tu angustia latiente.
Oigo palabras duras
duras palabras necios oídos
grises oídos eternas palabras.
            
            Tu boca se derrama
            sobre mi cansancio.
            Mi piel no deja su asombro
            de haber elegido tu casa.
 
IV
Esta ventana saqueada
este colectivo que arrastra
su motor negro
en la noche de sol turbio.
             
            No intuyo qué hace mi existencia
            extasiada en el umbral
            de tu vida.
 
Y el motor sigue
cansa a mi alegría
             
            ¿Mi alegría?
            Quién hubiera dicho
            que estás aquí
            para redimirme.
V
 
Sutil sobre tu cama
me anulo como un pozo
como una serpiente negra
me nutro de bichos
subterráneos, mustios.
 
VI
 
Enciendo luces no mías
impropias luces para mi esqueleto
nutridas luces de tu voz
que taladra desde mis pies
los huesos.
             
            Tu voz
            que no puedo dejar huir
            que escucho
            paciente y austera
            sin reconocer mis manos.
 
VII
Me acuesto en tu cama
de líquenes y humus
y no sé si tu alma
reposa con mi alma.
             
            ¡Mi alma!
            ¿Dónde?
 
Tan cansada va
casi desaparecida
vuela casi trunca
sin noche ni tierra.
Muda.
 
Tres
 
Los actos
La tela vasta de tu cuerpo
besa mis arideces
las siega
merma la cuota escéptica
de mis hombros
cuelga racimos de mis dedos.
Intuyo tus alas de pájaro veloz
y me detengo a beber de tus odres.
Cuando todo calla en la noche
y el cielo abre su boca universal
oigo el ritmo de tus días
y tu lluvia intermitente
me fecunda
en arena salvaje
aún virgen de mar.
 
No te agrego a mi piel
y sos mi piel
en el despertar de mis tumbas.
Te quiero en tu voz y en tus huesos
en el don de la mesa cotidiana
cuando anido mis seres
en la vereda de la sombra.
 
Siempre están tus ojos
en mis palmas 
que me atraen hacia la luz
y mi playa temida
donde espera nuestra casa
nuestro deseo del mundo.
Abrigo las noches tuyas-mías
el verbo, el sonido primero
el perro y el portal.
Hojas y raíces anudan
nuestros pies aluvionales.
 
Permanecemos
en las células por nacer.
Mis signos y tus armas
surcan la misma tierra.
En el árbol de luz
te amo con tus fieras
con tus noches de soles
y el viento en la montaña.


13/12/12

EN ALGÚN LUGAR



                                       

















                                lelui nishmat Alicia Rina bat Tuli Salomón, Z"L
En tu ausencia

siento que estás

en algún lugar

en las células mías

en las de mis hermanos

en la energía que respiro

en el aire que exhalo

en mis palmas

en mis pies que se deslizan

hacia el trabajo hacia mi casa

hacia una nueva vida

en cada viaje que mi sangre hace

por mi cuerpo en un día.

Una luz se apagó

para siempre

sin  tu mirada

ni tu voz

que siguen encendidas

detrás de mis ojos.

Siento que estás

aunque te vas alejando

y me querés llevar

o quiero ir con vos

y me extenúo

quiero asirte un vez más



(y mostrarte mi yoga

hacer una postura juntas

tomarte las manos

y darte un beso

contarte algunas cosas

que quizás no supe cómo

igual vos las sabías

en mi tono de voz

y a través del tejido

donde se unía la trama

con palabras tácitas

mientras me enseñabas

algún nuevo punto

tenaz y laboriosa

y conversábamos

agujas por medio

el color de la lana

dos agujas o crochet

en el comedor de Paraná

con el verde de fondo

y la araucaria del jardín

que siguió creciendo siempre

sin que puedas verla más)



Es una bifurcación

esta ausencia tuya

un  dolor arcaico

una infinita finitud

en la que me pierdo

a veces

me hundo o floto.

Y tu risa suena

en el vacío de mi mente

al despertarme

y una vez más no estás.



Detrás de mi nuca

por encima de mi cabeza

rodeando mi cuerpo

hay una presencia ausente

que me sigue

entre el sol y la luna

entre los días que vuelan

entre los mundos

una presencia

que me dice

algo de vos.

30/11/12

DESPUÉS DE IRTE



                                                            lelui nishmat Alicia Rina bat Tuli Salomón, Z”L












Hoy la lluvia exaltó

el aroma de los tilos florecidos

en las calles porteñas.

Durante tus días de agonía

ese aroma me acompañó

me siguió en la vereda

invadió mi paladar

lo degusté junto al  sonido de tu voz

su efecto de paz en la sangre

es el aroma de noviembre en Buenos Aires

dulce, fresco y calmo

mientras vos te ibas

te ibas lentamente

desde hace meses

mientras escuchabas el zorzal

que supiste por fin que era el rossignol

sin poder oler nunca más

ese olor que no supe si te gustaba o no

pero que en mí penetra

en un haz de luz suave

que me circula en la sangre.

Te ibas lentamente

sin poder ver nunca más

la belleza que tapizaba las calles

con el lila del jacarandá.

Mamá, quizás

te hubiera gustado oler ese tilo

que me acompañaba mientras vos te ibas

y te hubiera gustado

ver este último noviembre

muchos más jacarandaes en su gloria

y te hubiera complacido saber

cómo extraño tu voz,

tu tono joven en el teléfono

tu hola tan particular

más allá de tu dolor

y tu cuerpo que se te hacía insoportable.

Tu voz que se me quedó

grabada en mis células

como un sello.

El tilo estos días es un bálsamo extraño

por momentos es amargo

y con un dejo de paz.

Tanto querías partir

y no encontrabas la forma

hasta que sucedió.

Hoy soy ausente de vos.



Y el aroma del tilo

me atraviesa suave  y punzante

haciéndome saber que ya no estás

nunca más tu mirada

nunca más tu voz

nunca más tu risa

nunca más.


30/10/12

INTERVALO DE LLUVIA

Buscamos la lluvia para redimir los haces vertiginosos del engaño, las máscaras de los días muertos. No vi ningún sitio en la montaña más que aquellas rocas castigadas por los vientos, rojizas como sangre reseca. Cada tanto alguna mata espinosa. Aridez. La llama extinta clama contra el cielo. ¿Acaso la energía no es una, una la mano que nos eleva sobre nuestras vértebras y nos arroja al vacío? El periplo del héroe es tan cierto como el áspero olor que hoy exhalan las paredes de la casa. La lluvia sólo es un intervalo. Juego irónico del inocente a punto de caer. A veces lava los cráteres de la carne. O hace una mueca sobre la tierra abierta. Y empapa el cerebro de agonías. Tal vez tengamos una noche silenciosa.

MUROS EXTRAÑOS



Estuve buscando mis manos
mucho tiempo.
Hoy suelo recorrer paisajes con muros
atestados de signos extraños.
Los huesos hallaron diferentes castigos
pero nunca el mar
ni más razones que las del necio
que aúlla tempestades.

Comienzo a cubrirme de hierba buena
de ojos que anuncian sitios ignotos.
A veces corro a hundir la cara
en la tierra más abyecta.
Pero vuelven mis pasos hacia el agua
y lavo mis pies-peces.
Ondulo como aguaviva
me eternizo en las mareas
y diluyo las hebras de mi lengua.
Tal vez el reino de la ballena
me reciba algún día
con su boca demorada
en la soledad oceánica.
O ya no pertenezca
y sacuda mis árboles al viento
y la tormenta me despoje
de mis hilos primarios.

Tal vez un día
ya no mastique
y mis ojos sólo busquen el sol
un punto en el cosmos
donde nacer nueva.

17/8/12

HAY MUROS MÁS GRANDES


Hay  muros más grandes
que el que impone el cuerpo,
los muros de la mente
que se abre en infinitos fractales
que se vuelve en bisagra 
en los recovecos del cerebro
como planos o poliedros
como túneles  de misterio 
y lugares ignotos
el cerebro traza nuestras rutas,
sin saberlo el yo
me repliego en una nueva curva
el tejido gris claro es blando y sinuoso
y la mente reposa y brinca,
en todos lados, en ningún lugar,
psicodélica y negra y blanca
tortuosa o simple
fuente de aguas primigenias
y de pozos secos y llenos de escorpiones
como el pozo donde arrojaron a  Iosef
los hermanos
la verdad cubierta de mentiras
y las caras rebotan contra sí mismas
quieren tapar el amor paterno
en un olvido de celos infantiles.

Hay  muros más grandes
que el del cuerpo
los que la mente  edifica
donde un laberinto  puede dar curso
a  la más sencilla virtud
y al más horrible acto de mal
y cohabitan
en el mismo eje.
Y el cuerpo es
el emisario
que encauza un hilo invisible
a través de la palabra dicha
de la acción
de un gesto de amor
del ir y venir
bajo el sol de los días
donde el ser
intenta descifrarse a sí mismo
donde el ser
se revela si el cuerpo lo permite.